José Luís Brey (La Mina)

Y por ser el día que es, a falta de uno, dos post. Además de presentaros la nueva sección y conmemorar el día de Santa Bárbara, os quiero ofrecer la primera de las entrevistas de “La Mina”.

Se trata de José Luís Brey Liébana, minero natural de Fabero que actualmente reside en Ponferrada. A sus 54 años está estrenando jubilación, ya que lo hizo escasos meses, en agosto. Aunque lleva prejubilado desde enero de 1998. Su última categoría fue la de Vigilante, en Coto Minero del Sil. Como anécdota, comentaros que es el padre de una compañera de profesión, la periodista berciana Sheila Brey.

Espero que disdrutéis de la entrevista, pues es raro que un minero se abra de esta forma y comente sus experiencias. Creo que en ella se cuentan cosas muy interesantes.

Pregunta: ¿En que año comenzaste a trabajar en la mina y dónde? ¿Qué edad tenías? ¿Cuándo te prejubilaste? ¿Cuántos años has trabajado?

Respuesta: Cuando empecé a trabajar tenía sólo 16 años. Al no tener la mayoría de edad no podía entrar en el interior de la mina por lo que empecé a trabajar en el exterior de la empresa Combustibles de Fabero S.A. (Cofasa). A finales de 1972, cuando me quedaban un par de meses para cumplir los 18 años, entré ya a trabajar en el interior de esa explotación minera. Me prejubilé en enero de 1998, después de 27 años de trabajo.

P: ¿Podrías resumir brevemente tu trayectoria profesional? ¿Para cuantas empresas has trabajado y en que periodos de tiempo? ¿En que puestos de trabajo / categorías?

R: En 1971 empecé a trabajar en Cofasa como pinche de exterior. Un año más tarde, en 1972, entré de ayudante minero en esa misma empresa. En 1974 empecé de ayudante minero en Antracitas de Gaiztarro y en 1975 me cambiaron la categoría y pasé a ser estemplero* hasta 1984. En ese periodo pasé a ser vigilante de interior hasta el año que me prejubilé, con la única salvedad de que en 1994 Victoriano González absorbió Antracitas de Gaiztarro hasta el año 1995, fecha en la que la que esta empresa pasó a llamarse Coto Minero del Sil.

P: ¿Por qué decidiste hacerte minero?

R: Tuve que empezar a trabajar en la mina por necesidad. Mi familia era gente humilde y tras un grave accidente que inhabilitó a mi padre, que también era minero, tuve que dejar los estudios y ponerme a trabajar para ayudar en casa.

P: ¿Recuerdas qué pensaste / sentiste la primera vez que atravesaste una bocamina?

R: Nervios, respeto y precaución, porque es un sitio peligroso, que no conoces. Sólo sabes que el techo tiene muchos desprendimientos, por eso hasta que no te acostumbras a esa situación desconfías de todos los ruidos.

P: Me atrevería a afirmar que dentro de la mina se viven situaciones muy difíciles de explicar y casi incomprensibles en el exterior. ¿Estás de acuerdo? ¿Podrías a expresar brevemente que se siente allí dentro?

R: Sabes que estás trabajando en un sitio de riesgo, pero también sabes que tienes que cumplir con un organigrama de trabajo, por lo que una vez que te acostumbras a lo que es una mina te concentras en hacer tu trabajo y no piensas en nada más, porque un accidente laboral puede ocurrirle a cualquiera y en cualquier puesto de trabajo.

P: ¿Por qué un minero no suele hablar en la calle de lo que le pasa dentro del tajo?

R: Se suele hablar entre compañeros, pero no con la gente de fuera, que es ajena a todo ello, porque es difícil que aquellas personas que nunca han entrado en una mina entiendan en que consiste el trabajo. Además, como pasa en cualquier otro trabajo, una vez que sales de la mina tratas de olvidar lo que pasa allí dentro.

P: ¿Qué es para ti una mina? Dime 3 adjetivos que la definan.

R: Sombría, húmeda y peligrosa.

P: Y ahora, otros tres que califiquen vuestro trabajo.

R: Forzoso, arriesgado y tiznado.

P: ¿Cómo explicarías, también brevemente, un día de trabajo en la piel de un minero?

R: Lo primero que haces nada más incorporarte en el grupo o centro de trabajo es entrar en los vestuarios para cambiarte de ropa. Luego coges la lámpara y esperas a que el vigilante te destine a tu puesto de trabajo. Una vez que tienes destino vas al almacén y coges el material y las herramientas necesarias. Cuando llegas al tajo lo primero que haces es revisarlo para ver si hay alguna anomalía. Si todo está en orden se arranca la maquinaria y una vez puesta en marcha, tu cometido es conseguir que el cepillo o la rozadora* funcione lo máximo posible, para dar la mayor producción. Si los tajos están en estado óptimo la producción se sacará adelante con menos esfuerzo, pero si están en mal estado hay que realizar el máximo esfuerzo para procurar que el cepillo o la rozadora se pare lo menos posible y poder sacar adelante la producción. Todo el trabajo se hace en equipo y siempre se está pendiente de los demás compañeros porque son los que te pueden ayudar en un momento de apuro.

P: ¿Qué supone despertarse para ir a trabajar y dejar a la mujer y a los hijos en casa? ¿Cómo se vive esto en el día a día?

R: Sabes que ir a trabajar es una obligación que debes cumplir, por lo que sólo piensas que tienes que ir a la mina para poder traer el sustento a casa. Aunque en alguna ocasión te asalta la duda de si volverás a verlos.

P: Supongo que habrás presenciado alguna vez algún accidente de un compañero. ¿Podrías comentarlo?

R: Lamentablemente al tratarse de un lugar peligroso y después de haber trabajado más de dos décadas en el interior de una mina has presenciado varios accidentes. Uno de los más trágicos fue el que acabó con la vida de dos compañeros. Éste es uno de esos momentos que es preferible no recordar aunque tristemente esa imagen nunca se olvida. El incidente ocurrió en una galería. Un ayudante minero y un entibador* estaban recuperando cuadros metálicos cuando la galería se hundió y los dos hombres quedaron sepultados bajo los escombros. Fueron los propios compañeros los que realizaron las labores oportunas para poder rescatarlos. Pero, debido a la gravedad del suceso se tardaron varias horas en encontrar sus cuerpos que fueron hallados ya sin vida.

P: ¿Y tú has sufrido en carne propia alguno o tenido algún incidente?

R: Yo también he tenido varios accidentes, aunque por suerte se puede decir que fueron todos leves. El más grave fue cuando me cayó un costero* encima de la cabeza mientras recuperaba hierro en la rampla*. Afortunadamente, el costero apoyó sobre otra piedra que había caído antes. Al apoyar el costero sobre la piedra quedó un hueco vació en el cual quedó mi cabeza. Fue un día de suerte porque esa piedra permitió evitar que el costero me aplastara la cabeza y que sólo tuviera heridas leves debido a que con el impacto el casco rompió en varios trozos.

Otro de los accidentes más graves que viví fue un impacto de una piedra en un ojo. A consecuencia de aquel incidente estuve a punto de perder la vista.

P: ¿Se te pasó alguna vez por la cabeza “pedir la cuenta” y cambiar el trabajo por otro más seguro?

R: Sí, en más de una ocasión, pero no por el hecho de buscar un empleo más seguro sino por las presiones a las que estabas sometido en tu puesto de trabajo.

P: ¿Tienes alguna otra anécdota que te gustaría compartir?

R: La anécdota más graciosa que recuerdo ahora mismo se remonta a mis primeros días en la mina. Cuando yo empecé a trabajar no había lámparas por lo que los mineros teníamos que alumbrar con candil de carburo. Los mineros más veteranos sabían regular el candil para que la luz les durase para toda la jornada de trabajo. Pero, yo como quería tener luz suficiente cada poco abría el paso de agua al candil, lo que provocó que se consumiera el carburo y que el candil se apagara antes de concluir la jornada, por lo que, al no tener a ningún compañero cerca, tuve que salir de la mina a oscuras ayudado de chispazos de mechero (porque el encendedor no tenía llama) y arrastrando el pie por el raíl de la vía.

Otra, fue cuando vi a un compañero entrar a picar carbón con traje, corbata y zapatos, para ganar una apuesta.

P: ¿Qué sentiste cuando te prejubilaste? ¿Alguna vez tuviste “mono” de volver a la mina?

R: Fue algo inesperado. Entramos un día, como otro cualquiera, a trabajar y cuando salimos nos dijeron que al día siguiente ya no hacía falta que nos presentáramos en el puesto de trabajo porque ya estábamos prejubilados. Así que como todo ocurrió de imprevisto no tuvimos tiempo a asimilarlo como otros compañeros que se prejubilaron después y que sabían que dentro de tantos meses o años ya no tenían que volverá a entrar a la mina.

Al principio se echa de menos porque estás habituado a esa rutina de trabajo, porque es una labor que llevas realizando durante muchos años. Pero, con el paso del tiempo, te vas olvidando de todo aquello.

P: ¿Has vuelto a entrar a una mina tras tú prejubilación? ¿Volverías a entrar alguna vez más?

R: Desde que me prejubilé no he vuelto a entrar en ninguna mina, pero si tuviese que volver a entrar en alguna ocasión no me importaría volver a hacerlo.

P: ¿Cuál crees que es el estado de la minería del carbón en la actualidad? ¿Y cómo será su futuro?

R: La situación actual no es muy alentadora porque las políticas energéticas no apoyan el futuro del carbón y porque en la actualidad los trabajadores están desempeñando su labor en peores condiciones que hace unos años. Por otro lado, si se consigue llevar a cabo la captación y almacenamiento de CO2 en la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden) –proyecto ubicado en El Bierzo, concretamente en Ponferrada y Cubillos del Sil-, el carbón se convertirá en una energía limpia y podrá competir con otras energías de futuro como el gas y, por tanto, se podrá visualizar un futuro para el carbón. Pero si este tipo de proyectos no salen adelante, su futuro se tornará del mismo color que el del mineral, negro. No obstante, personalmente creo que los políticos deberían luchar por la continuidad de la antracita porque la provincia de León es una zona productora de carbón y muchos puestos de trabajo, directos e indirectos, dependen de su continuidad.

P: ¿Sí volvieses a nacer, volverías a ser minero?

R: Sí, porque pese a la peligrosidad que se deriva de las explotaciones mineras y pese a ser un trabajo costoso, ser minero es algo que se lleva en la sangre.

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* GLOSARIO TÉCNICO

Estemplero: categoría profesional de la persona que postea en la rampla.

Rampla, rampa o taller –nombre técnico-: Recorrido que hace el cepillo para arrancar el carbón.

Cepillo: máquina que arranca el carbón, al roce con la beta del carbón.

Rozadora: otra maquina para arrancar el carbón. Más lenta que el cepillo pero arranca más carbón de cada vez.

Entibador: minero que postea en las galerías.

Galería: túnel que hay desde la bocamina hasta el final.

Postear: sujetar el techo con “estemples” o “puntalas” para que no se caiga.

Costero: piedra grande que se desprende del techo.

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Ver otros mineros, en La Mina.

9 Respuestas a “José Luís Brey (La Mina)

  1. Me alegra que ya puedas disfrutar de una vida en la que no tengas que meterte en ese agujero y a ver si los que todavia lo tienen que hacer tienen la suerte de no tener que vivir ninguna desgracia.
    Saludos de un faberense que nunca trabajó en la mina, pero toda su familia sí.

  2. Saludos, Luis.
    Fuiste un gran compañero durante los pocos años que estuvimos juntos en Jarrinas,en el “hierro” de estempleros.
    Te deseo que disfrutes largos años de la vida,en compañia de tus seres queridos y amigos en general.Lo tienes muy bien merecido el descanso.
    Un abrazo,compañero

  3. Enhorabuena, Juanma por esta nueva sección y por todo lo que nos estás transmitiendo desde Escocia.
    ¡Qué bueno que lo de postear estuviera inventado mucho antes de que se inventaran los blogs!
    Un abrazo

  4. Hacía tiempo que no comentaba en tu blog, pero antes me he quedado a medias, así que hoy voy dos veces.
    Yo conozco a un José Luis Brey en esta profesión nuestra de la publicidad. Lo conocí como cliente, cuando estaba en Heineken y luego como medio en su paso por el Grupo Prisa; siempre ha sido de trato fácil y cordial, tanto desde una perspectiva como desde la otra.
    ¿Crees que pueden tener algo que ver? No es un nombre tan corriente como para que la coincidencia no sorprenda.

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  6. Me parece fenomenal esta sección. Soy hija de minero asturiano y me encanta que se hable del duro trabajo de la mina y se recuerde a la mejor patrona: Santa Bárbara.

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